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martes, 8 de noviembre de 2016

Deudas Que Nunca Serán Saldadas

Deudas que nunca serán saldadas.

Tengo frío, veo las gotas deslizarse por la ventana; las nubes intentan sacar el dolor que llevan dentro, pero apenas les quedan lágrimas, como si hubiera un límite. Es triste querer desahogarte y sacar el recuerdo de lo que nunca fue y no poder por falta de lágrimas. Pregunté en el mercado negro de corazones pero no les quedaban. Aquella vida que tanto te maltrató, tanto te despreció a pesar de  toda la magia que escondías en tu ser, decidió llevarte consigo, tú lo llamabas vida, yo solo veía en él, aquel asesino que con tu corazón quería traficar. Vaya bastardo aquel, lleno de dolor y sufrimiento, con sed de muerte.  Todavía siento en mi piel la sangre que de tu cuerpo salió cuando la “vida” decidió ponerle fin a la tuya.  Me sentía tan inútil…. Lo vi todo, y nada pude hacer, te tuve en mis brazos instantes previos a tu marcha en busca de un lugar en el cual no hay más que tranquilidad. Me hubiera gustado decirte tantas cosas… Recordarte tantos momentos que juntas pasábamos, recordarte como la relatividad del tiempo cuando se cruzaba con nosotras dejaba de ser. Aprovecho esta carta la cual quemaré después de habértela leído en alto, para recordarte todo lo que nos debemos, todas las deudas que tenemos pendientes de saldar. Todavía tengo pendiente a cancelar, la reserva que le hice a las estrellas, iba a ser una sorpresa… En la cual hubiera declarado ante ti todo el amor que tú me hacías sentir. Se suponía que aquel miércoles 19, las estrellas nos relatarían la nostalgia por aquellas guerras de amor que durante milenios llevan observando de los mortales. Tenemos pendiente acabar los planos de construcción de aquella casa, donde criaríamos a nuestros hijos, como si fuéramos las mejores madres del mundo. Tenemos pendiente aquella cita de pizza y cervezas que acordamos saldar cuando nos conocimos.

Amor te me han arrebatado de mi día a día. Dime ahora que le diré a aquella estrella fugaz que pasaba cada 24 de diciembre que ya no estas, que tu deseo de un mundo con menos violencia, se fue contigo. Y es que la navidad está al caer, debo empezar a montar el árbol de navidad, pero me temo que esta vez, no tendrá estrella, porque no estás para colgarla. Sera un árbol sin magia, un asiento vacío en la mesa, la cama se me hará gigante ahora que no reclamas mi alma a presenciar la guerra de la cual siempre finalizábamos con gemidos, gritos y marcas en mi piel, marcas de la pasión, que yo, chica humilde y actualmente vacía, te provocaba… Se me hará difícil no volver a escuchar mi nombre pronunciado por aquellos labios capaces de hacerme volar cada vez  que me acariciaban. Mi cintura más nunca volverá a ser rodeada por tus brazos, mis dedos jamás volverán a encajar con los tuyos. Te tengo tatuada en el corazón, tengo tatuado tus “buenos días amor”, la cara de niña buena que ponías cada vez que te hacía enfadar por tonterías del momento.

Tu voz ya no está aquí para tranquilizarme y no sabes cuánto te echo de menos.

Y qué bonito...

Y qué bonito…

Y qué bonito cuando la vida decide sonreírte, hacer que toda pena y dolor quede en un simple recuerdo. Todavía recuerdo cuando el destino nos dio la oportunidad de coincidir en esta vida, de hacer que nuestras almas cruzaran sus miradas y quedaran enamoradas, como si de su alma gemela se tratara.

Amor, debo confesarte que conseguiste hacer que este soldado al que llamo corazón, olvidara todas aquellas masacres que se realizaron en su nombre. Juro no haber conocido mayor placer que el de descubrir aquel mundo con el que sueño en tus ojos, mayor locura que la de amarte sin importar las consecuencias.

No solo has conseguido ser mi ángel, aquel capaz de calmarme en mis noches más temibles, aquellas en las que los traumas vuelven por puro placer a mi mente, también has conseguido ser la chica por la que estaría dispuesta a declararle la guerra al mundo, si es que este llega a separarte de mí.

Tú, que eres la causa por la que la marea sube y baja, y ahora, también eres la causa de hacer aumentar aquellos latidos que mi corazón daba por muertos. Ahora toda nota de canción tiene sentido gracias al ritmo de tu caminar.

Tener tus dedos rozándome la piel fue la batalla más dura de resistir, balas gastadas en orgasmos, cargadores cargados de besos por mi cuello, y tú tan activista por la paz. Que el arte se creó en tus ojos, la magia en nuestra cama, y la vida, la vida se encuentra en tus besos y es que debería estar prohibido por ley irse a dormir, sin nadie a quien abrazar, irse a soñar, sin nadie quien te cuide de tus pesadillas más temibles, por eso vida mía no te vayas, no me dejes sola en esto, no quiero comenzar el castigo que sería tu olvido, todavía nos queda mucha vida por delante, nos quedan miles de sonrisas que sacarle a la vida, ya que esto es un ojo por ojo ¿no? Si ella nos dio el placer de sonreírnos, quizás ahora, sea nuestro turno, pero esta vez, devolvámoselo en forma de carcajadas, gemidos, gritos de locura, hagamos que esta, la vida, por muchos amores que vuelvan a cruzarse con ella, sea el nuestro, quien le haya dejado marca.

Así que dime en qué idioma quieres que te lo diga para que me entiendas, si en el de idiota enamorada o en el de hambrienta por tus caricias… Solo dime cómo, que si hace falta me iré a la Luna para susurrarle a gritos al mundo


Que Te Quiero.

jueves, 21 de julio de 2016

Y entonces, las olas me susurraron

Y entonces, las olas me susurraron

Qué bonito es el habla de las olas, triste es que solo lo entiendan los corazones quebrados por los golpes del amor.
Unas gritan por el dolor que llevan en sí, otras, musitan intentándote deleitar como los susurros de tu amada.
Los barcos navegan en ellas como si de su travesía más intensa se tratara. Acariciándolas en cada nudo que aceleren.
Marineros en los escarpados abismos tratando de apresar a la mujer más bella en las aguas más profundas, aun sabiendo que pueden ser arrastrados por sus caprichos de océano  inundado.
Niños tratando de construir los palacios más lujosos que de mayores sueñan poseer. De arena en un futuro madera…
El viento surcando mi piel tratando de conquistar mis escalofríos.
Enamorados hablando de lo revuelto que estás hoy, mar. Cuidado no les vayas a llevar a lo profundo de tu ser, no sea que descubran el paraíso que hay entre tus olas y lo conquisten a carcajadas.
Huellas en la arena tan penetrantes como las que dejaste en mi médula cariño. Que sí, que la mar podrá borrar las primeras pero de las segundas no me libro ni surcando 5 vidas…
Así que aquí me encuentro yo, sentada, observando el oscuro atardecer, con tus cenizas entre mis piernas, esperando a ser liberadas sobre el océano, tal y como me pediste segundos antes de tu ida amor. Espero que aceptes mis disculpas por ser una de mis lágrimas la primera que te haya inundado.
Tu partida dejó  un sabor muy amargo a mi existencia..
Me encuentro camino a regalarte al mar, como si de una posesión te trataras. Pero aquí el único objeto soy yo, ya que ni alma ni sentimiento queda en este cuerpo.
Cuando te libere, espérame unos segundos te pido, que mi mente me suplica irme contigo.
Descubriremos juntas el paraíso que esconden las profundidades de este abismo.

              Y lo conquistaremos,
                                     De eso no cabe duda.


Fdo: Una marinera, víctima de tu anzuelo.

martes, 12 de julio de 2016

Y Que La Vida Tiemble, Cada Vez Que Sepa De Nosotras.

Y tatuarme la vida en el corazón,
ducharme con agua ardiente
intentando borrar de mi mente
el calor de tus caricias.
Que por muchas patadas que le dé a la pared,
no podré retroceder a aquel lunes
donde me susurraste
el primer “te quiero”.

Ese lunes se convirtió en un fin de semana,
pensando en el viaje
donde me recorreré media espalda tuya.
La otra media,
la dejo para dibujar tu sonrisa en ella.

Que el arte se creó en tus ojos.
La magia en tus polvos.
Y la vida, la vida se encuentra en tus besos…

Que los aeropuertos
dejarán de oler a despedidas
repletos de miradas perdidas.
Nuestra pasión los conquistará
y en la nada se olvidarán.

Que la distancia es una excusa
para aquellos que no tienen musa
que los números no tienen vida y,
nuestro amor con el mundo se haría.

Acaríciame y susúrrame,
que la vida no pudo con nosotras,
que a cupido, muerto lo dejamos
la primera vez que nos besamos.

Deja que el cielo nos lleve
a un lugar donde nieve.
Deja que mi deseo, derrita tu frío,
que tus gemidos le den vida

a todo corazón congelado. 

jueves, 23 de junio de 2016

Texto escrito para el día contra la Homofobia.

                       Estoy de camino amor.

Esta es la triste historia de un gran amor fugaz y efímero. Y de su triunfo, pero en otra vida…
Me duele, que quieres que te diga, no puedo siquiera fingir una pequeña sonrisa de nostalgia, de cuando sus labios hacían reír a los míos o de cuando sus manos, tranquilizaban a mi corazón. No sé en qué apoyarme ya… Los atardeceres ya no son los mismos sin sus paseos bajo la lluvia, las mañanas son un infierno ya que no está ella para subirme al cielo con sus gemidos. Y el alcohol… ese es un viejo amigo del cual ya no me puedo fiar; no deja de recordarme su sonrisa una y otra vez, y claro, lo creas o no eso me ha llevado al límite del acantilado en el cual, el vacío es la demencia absoluta. El dolor ha llegado a tanto que el cielo me quema y el infierno me relaja.

Por muchas heridas que haya podido yo disimular ella supo sanar sus cicatrices  con sus caricias acompañadas de dulces “Cariño, ven que tengo frio”. Joder cuanto amo a esa mujer, esa tormenta de verano, la que me ponía la vida patas arriba, y se reía tan maliciosamente como un ángel…

Desde hace un año tengo el 29 de junio marcado a fuego lento en el alma. El día, el día que la vida decidió arrebatármela… Esa imagen jamás se me borrará de la mente, su alma subiendo a aquel autobús fantasma, rumbo a la siguiente vida. Y pensar que todo fue por culpa de aquellas amenazas causadas por la humildez de nuestro amor…


Ya no consigo conciliar el sueño, las manos, las piernas me pesan y ya el alma ni te cuento… Dichoso mi corazón que aun así quiere intentarlo. Quiere irse contigo mi vida. Estés donde estés, espérame, que no pienso tardar ni una vida más.

lunes, 30 de mayo de 2016

Suicidio silencioso.

Suicido Silencioso.

Cuidado con el amor, no oses hablar de este, capaz de vendarte los ojos con la venda más invisible, capaz  de acariciarte con la cuchilla más afilada jamás sentida. Cuidado, no vayas a lamentar su falta, que una vez este te acompañe, anhelaras ser humano, ya que es experto en hacerte la persona más perfecta por conquistar a la persona más imperfecta que la vida hubo mandado crear. Capaz de hacer hablar al poeta más callado, capaz de destruir el mundo a base de guerras por los besos de tu amada.

Cuida tus palabras no vaya ser que pienses que puedes volar y saltes a un precipicio sin fin en busca de libertad. Ten cuidado que quizás creas que emprendes la ruta 69 en la que el trayecto dura hora y media y acabes viajando la eternidad sin rumbo; temor de todo viajero del tiempo, viajar sin rumbo, sin destino, sin objetivo. Que ni las miradas más sinceras podrán librarte de dicho temor. Que ni los olores más dulces te alegrarán el alma a recuerdos. Si te valoras no te atrevas a probar ni un solo suspiro del amor, que el muy dichoso, aunque le supliques, aunque le entregues tu alma, jamás volverás a sentir el olor de las rosas como lo hacías antes de habérselas ofrecido a ella...

Cuidado porque el amor puede enganchar. Puede hacer que cada verso escrito con dolor sea una ironía. La mayoría de los valientes que decidieron adentrarse  de cabeza en él, acabaron sin esta, y sin corazón claro está. Que el amor es una enfermedad mortal no clasificada por la sociedad, o una forma más de suicidarse pero de la cual nadie es capaz de aceptar.

A veces el arte del momento, a veces la magia de sus palabras en caricias. Que yo soy de defender el diablo antes que al  ángel. Cuidado cuando conozcas a alguien diferente, capaz de hacerte sentir especial sin depender de tu estado de ánimo. Esas personas son el peor depredador que la humanidad haya podido presenciar. Cualificadas para matarte sin siquiera tocarte, con tan solo su ausencia. Cuídate del amor, amigo fiel, porque es capaz de hacerte creer que ser correspondido es la séptima maravilla. El  amor es capaz de convertirte en el  monstruo siempre temido de tu infancia y no poder conciliar sueño por estar temiéndote a ti mismo.   Debes tener la voluntad de un guerrero en tierras desconocidas y un latido muy profundo para poder siquiera considerar que puedes salir de esta.


 Tú, corazón humilde, huye mientras puedas, no vaya ser que te conviertas en un mártir de guerra entre tantos. Aquí  ya no hay poetas vivos, no hay sonrisas, no hay vueltas atrás por muy viajero del tiempo que seas. Coge tu sombrero y abandona esta vida antes de que te alcance.
 Que si de dolor se trata, te aseguro que te conviene más, morir de una bala en el pecho antes que de un beso en la mano.

sábado, 26 de marzo de 2016

Polvo De Despedida

Polvo De Despedida.

¿Recuerdas nuestra primera noche, amor? Bueno, que pregunta, quien podría olvidarla... De cómo hicimos arder el cielo, cómo evaporamos toda gota de océano interminable con nuestro arduo fuego. Cada caricia que me regalabas, cada beso queriendo descubrir cada pequeño detalle de mi cuerpo, dios, pequeña nunca olvidaré nuestra primera noche, tú tan cuidadosa y yo tan salvaje, tú tan ángel y yo tan demonio... Porque era eso lo que buscaba, hacer que me gimieras el grito más sincero de placer, ver al siguiente día los trazos que dejaste en mi espalda con tanta pasión desprendida... Que me encantaban esas miradas de niña inocente que pedían a gritos un castigo por tu lujuria. Que me enamoraban aquellos susurros en los que tú, nunca te diste cuenta que compartías, esos que decían: "me siento viva" en plena guerra de conquista a tus labios, que daba igual si eran los de arriba o los de abajo que yo siempre lograba hacerte cumplir todos esos deseos que siempre tuviste de niña. Que fuiste la mujer entre tantas, la única que fue capaz de hacer gritar a mi corazón, gritos que reclamaban más.
 Siempre fui una chica ansiosa con lo que me hacía despertar, aun más en mis noches más profundas sin ninguna taza de café, sin ningún tipo de cafeína, solo con tus gemidos, los cuales eran capaces de dejarme a tus pies, como una niña inocente reclamando su recompensa como si de una piruleta de tratase... Que mi cabeza no conocía el término "frío" cada vez que te encontrabas a milímetros de mí.
Joder que necesidad siento de tus manos por mi cuerpo, de tus miradas con hambre por mi cuello, de tu retorno en mi vida... Sí pequeña, sí, te empecé hablando de nuestro polvo de bienvenida y como todo lo que tiene un comienzo, ahora debo finalizarlo con nuestro polvo de despedida... No hay peor despedida, que la que das, sin saber que la estás dando. Lo sé, muy confuso. Saber que mañana no estarás, que aunque le haya entregado mi alma al diablo de nada servirá. Ahora solo oigo los lloros de mi corazón, los lamentos de mi alma... Me duele, y no sé qué hacer para remediarlo. Yo sabía que te ibas a ir al amanecer, pero no de aquella forma, joder, no de aquella forma... Creo que los polvos de despedida son de los más dolorosos y a la vez más ardientes que conozco, aquellos en los que das todo de ti, aquellos en los que sacas la bestia jamás imaginada de tus adentros, incluso tú, mi niña inocente... Donde logré que tu voz se volviera quebrada de tanto gemir. Es el momento donde consumes como si fuera la última vez, y tristemente, lo es. Son aquellos en los que mientras alcanzas el jodido y puto éxtasis siempre buscado, derramas las lágrimas más cargadas de sentimiento, y dolor. Y es que ahora, mi preciosa, aunque haya salido en busca de cuerpos en los que desahogarme y conseguir, aunque sea poder estar en el camino de lograr mi suspiro más humilde, no puedo, no puedo ya que solo tú eras capaz, ya que solo tú lo conseguiste.
Jamás esperé, y jamás me imaginé llegar a ti de aquella forma... Porque solo tus manos encajan, o encajaban con las curiosas formas de mi cuerpo, como si de un puzzle se tratara. Siempre he amado los puzzles, generalmente tienen una pieza que encaja por muy extraña que fuera, siempre consiguen formar imágenes alucinantes con esfuerzo y concentración, pero ahora lo veo distinto, ya que a medida que creces el término "puzzle" va cambiando su significado, y de pasar a ser algo bonito pasó a ser ese algo con su efímera belleza. Lo sé ya que acabé perdiendo la pieza más importante y de la cual sin ella, todo el jodido puzzle de mi puta vida no tendría sentido... Ni aunque fuera observado por el artista más loco jamás conocido.
Tengo mi reproductor en repetición constante, aquella canción con la que nos dejamos ir, con la que finalizamos todo aquello que tuvimos... Que dura fue aquella noche de jueves, nunca imaginé que el único día de la semana que tenía un encanto especial a los demás acabara de una manera tan... Insolente. O perfecta, quien sabe. Siempre he creído que si te despides de una manera aún más grandiosa a la de cuando conociste a esa persona, será un adiós especial, un adiós que no volverás a lograr por mucho que lo intentes.

La vida nos sorprendió de una manera muy desagradable, de una manera de la que ni tú, ni yo, soñábamos en nuestras peores pesadillas, pero sucedió. Quizás de eso va la vida, de sorprenderte y hacer que veas las cosas desde un distinto punto de vista. Nuestro polvo de despedida fue tal vez, el polvo más doloroso y a la vez más placentero... Más especial y a la vez tan... Nuestro. Por esa misma razón voy a ir a buscarte donde quiera que estés, recordándote toda nuestra historia, te necesito de nuevo aquí, conmigo, en mí...

viernes, 18 de marzo de 2016

Tienes Que Irte.

Tienes Que Irte

Dime amor, cómo puedo conseguir quemar tu recuerdo, nuestro recuerdo. Que yo nunca quise ser de nadie, que yo nunca desee imaginar noches al lado de una princesa, porque seamos sinceras, en estos relatos siempre hay un dragón que necesita su correspondiente y una heroína que viene en busca de su princesa, y me temo que en esta triste historia me toco ser el dragón inocente que acabó sin apenas, fuego que echar para quemar ese recuerdo pequeña, y esparcir las cenizas por aquella playa donde construíamos nuestros palacios más imaginados de nuestra infancia. Me duele vida mía, me duele ver cómo hemos llegado hasta aquí, y peor aún, me duele verte marchar. 
Las cicatrices marcadas a punta de flechas no dejan de recordarme lo estúpida que fui al no considerar los "pros y contras" antes de comenzar aquella aventura por la que hoy me lamento tanto, pero claro, ninguna persona en su sano juicio querría replantearse si donde se encuentra es el lugar adecuado, cuando en mi caso, me sentía en el cielo. Me has dejado muchas secuelas, pequeña granuja, demasiadas diría yo. Cada vez que entro por esa puerta de instituto, no dejo de preguntarme si eres tú la que me mira o es otra, cada vez que me atrevo a escribir una sola palabra, no dejo de divisar tu nombre entre tantas letras. Que ahora las reglas con las que construyo los planos de mi vida, o bueno, dejemos esa frase en tiempo pasado ya que ahora solo miden la jodida distancia que hay entre tu vida y la mía, porque siendo honestas, aunque nos encontremos a milímetros una de la otra, nuestra magia nunca volverá a coincidir. Rezo porque quizás puedan hacerlo en otra vida, pero vaya por dios que todavía me queda mucho camino lleno de espinas y lamentos por tu pérdida. 
Aprendí que los días de la semana eran 8 sin ti y 1 contigo, que el tiempo es relativo según a que distancia te encuentres de mí, y si nos ponemos con las matemáticas y la relatividad, me invento la fórmula definitiva para conseguir rozar tus labios una última vez, pero no nos engañemos, de nada servirá tanto esfuerzo cuando nuestra fecha de caducidad ya nos atrapó por mucho que huyéramos, ya no podemos retomar lo que tuvimos, las cosas pasan solo una vez en la vida, y jamás un beso se parecerá al siguiente, y jamás un te quiero dicho por la persona que sea, volverá a ser lo mismo, a cuando me lo decías tú princesa, jamás.
Hace tiempo que la poesía no sabe de mí, que no mantenemos nuestras conversaciones acompañadas de litros y filosofía sobre si tú me querías y es que ahí está querida mía, soy una sincera fan de la poesía y el arte, de la poesía de tus palabras, el arte de tus gemidos pero cómo escribir sobre estos si cada letra escrita por mi pluma es de tinta roja como la pasión, o como los gritos que se derraman junto a cada gota de sangre que mis cicatrices dejaban ir, creyendo que junto a la tinta, se iba el dolor. No sé si llamarte egoísta o diosa, que una vez que apareciste, todo atractivo que poseía mi alrededor, lo acaparaste sin piedad alguna, tal y como hiciste con mi amor.
Sería capaz de renunciar a una vida llena de amor con tan solo poder visitarte otra vez, visitar tus redondos y curiosos lunares, situados de una manera estratégica en cada lugar de tu cuerpo para que yo recorra la ruta perfecta a besos. Visitar las enredaderas que dejabas siempre en mi vida, volver a sentir el frenesí que me creaba tu sonrisa. Pero tienes que irte, tienes que irte de mi cabeza. Da igual que no lo dejes todo como estaba antes, simplemente vete, que todavía me quedan miles de labios que rozar, miles de cuerpos que visitar, y miles de historias que vivir, y aunque no se parezcan ni de cerca a la nuestra, intentaré auto convencerme con la esperanza de poder olvidarte en otras camas y si no hay suerte, quizás en otras vidas.

martes, 12 de enero de 2016

Hazme La Vida.

Hazme La Vida.

Como cuando corres y pisas un charco.
Como cuando intentas llegar antes de que la puerta del portal se cierre, pero llegas tarde.
A lo mejor te he dejado ir sin siquiera haberme dado cuenta. Había un asiento libre justo a mi lado en noche vieja, no creo que sean coincidencias. No te lo voy a negar estoy con un par de copas encima acompañadas de limón y deseos basados en ti, prácticamente lo mismo, ácidos... Bailando al son de la música, y pensando cuando te pude dejar pasar, pensando en porqué coño todos a mi lado están con sus respectas almas gemelas, y yo, soy la única que te echa en falta, pensándote, imaginándote. A lo mejor fuiste una de aquellas jóvenes con las que me crucé por la calle aquella tarde de compras, o aquel atardecer de paseo. Quizás fuiste aquella en la que me quedaba pensando hasta las 3 de la madrugada; puro insomnio causado por elegancia. A lo mejor fuiste esa chica que me susurró en el metro pero por la que yo no me giré por haberme quedado sonriendo, mirando al suelo como una ilusa soñadora.
De las siete vidas que vive cada uno de nosotros, yo me he pasado la Cuarta buscándote sin cesar, en cada mirada perdida que hay en el cielo estrellado, con el deseo como objetivo, deseo de encontrar también esa pasión donde nunca se podrá encontrar, a no ser que sea en ese corazoncito a medio caerse de tanto despegarse sus pequeñas piezas, rotas, por los golpes que dabas al correr como una niña hacia mi para abrazarme. Maldita sea, he vuelto a soñar despierta. Es tanta tu ausencia que provoca en mi el colocón que se da todo joven un sábado por la noche dispuesto a ligarse a aquella belleza de la esquina. Pobre del joven, no sabia que esa belleza solo buscaba su cartera y no su sonrisa.
Si es de amor no te preocupes que no te faltó en ningún instante, si es que te cruzaste conmigo alguna vez, que yo a todas las que conseguían imprimarme las amé con locura, puede que por un segundo pero con locura desatada. Algunas por el color de su pelo, otras por su olor, unas pocas por su carretera de la ruta 66, comenzando por sus labios y terminando por su cintura. Otras tantas por como lucían ese conjunto, tan cuidadas y precisas, ignorantes de como les arrancaría todo de un solo bocado. Que con ella o contigo me hubiera metido de cabeza en aquel túnel oscuro al final de la carretera, que ni coches ni tonterías, lo hubiéramos iluminado con tan solo besarnos.
Ninguna me supo devolver esa locura de amor, o ese amor loco, quien sabe, quizás un cóctel de ambos mezclados con hielo sacado de los mismísimos glaciares que se formaban en sus espaldas. En el fondo agradezco que haya sido así, de lo contrario hubieran acabado inundadas por el calentamiento corporal que les hubieran causado mis labios. Nadie conoce peor infierno que morir sin poder pronunciar el nombre de aquella sirena que lleva esperando vida y media, vaya la desgracia mía, que tengo todas las de conseguirlo. A si que ¡Date prisa! Porque soy de esas que tienen planeado vivir tan intensamente que no llegarán a ser un vejestorio más, soy de las que se desviven en el intento de escalar la cumbre de tus piernas, o ahogadas intentando cruzar el océano que se encuentra entre estas. ¡Corre! Que es pecado capital morir sin haber vivido o al menos en mi biblia lo es. Que para llegar al paraíso repleto de mujeres por cada noche de soledad que haya sufrido primero necesito sentir el paraíso que hay en el recorrido que hay entre tu pecho, como cualquier turista perdido entre paisajes increíbles. Idiotas que no saben lo que se pierden intentando captar el arte del momento, cuando el verdadero arte está en tu gemido si es tal y como me lo imagino. ¿No te da vergüenza? Tener a toda una aventurera con sed del mayor romance jamás presenciado y para colmo siendo tú la protagonista, que me quiero dejar ya de metáforas absurdas referidas hacia tu persona, ven ya o me iré sin ti, existas o no. Nunca quise dejar ir lo que pudimos tener, quizás dejé ir una gran amistad contigo, una de esas a las que no te gusta poner la etiqueta de "amigas" porque sabes que hay mucho mas, pero no tanto como para ponernos la de "amantes"...
A lo mejor eras aquella que me miraba sin cesar en aquel restaurante. Es curioso, mesas separadas, platos distintos, distinta compañía, mismo pensamiento: "háblame". Nunca nos hablamos. Hay tantas posibilidades, listas y listas interminables de ángeles caídos del cielo... Quizás mi destino sean los llamados demonios, ansiosos de mi sufrir más que de mi amar.
Son las 00:59 del 11 de enero, a 8 días de mi aniversario con la vida, a 8 días de darme cuenta nuevamente que la vida es un abrir y cerrar de ojos, de esos que se producen cuando te asustan, rápido e intenso. Admito que en numerosas veces he deseado con todas mis ansias vivir eternamente. Muchos pensareis que es una tontería ya que uno se acabaría cansando de tanta vida. Yo lo veo como la oportunidad de poder experimentar todo tipo de amores e incluso si es posible, descubrirlos o mejor dicho, inventarlos.
Ahora son las 03:27, no sé si insomnio es lo que me mantiene en pie o los estúpidos nervios de que sea mañana el día el día clave de nuestro cruce de miradas, ¿y por qué no? Nuestro intercambio de números para acordar la hora de la quedada en aquella esquina, frente a la heladería. No tienes ni idea de las ganas que tengo de vestirme elegantemente y bañarme en ese perfume tan caro, aquel que hace que toda mujer se emparanoie con mi susurro. Posiblemente si consigues enamorarme a los segundos de conocernos, puede que te lleve a aquel salón de jazz al que poca gente he llevado por no decir nadie, nos sirvan esa copa de whisky, te invite a bailar, y probablemente nos fundamos en ese beso al final de la canción.
Explícame como poder conciliar el sueño teniendo como posibilidad gozar de tal deseo... Puede que acabe muriéndome de sueño antes que por tu amor, quien sabe la vida da tantas vueltas...
Es cierto que hay veces que reímos hasta llegar a romper el cielo, lloramos hasta calarnos, amamos hasta llegar a conquistar el mundo... Pero nunca le damos gracias a la vida, por existir esta.
Quien me oyera pensaría que estoy en mi séptima, espero que lo lea ni nada mas ni nada menos que ella, si os pregunta decidle que efectivamente es la séptima, así se dará prisa y puede que venga a mí antes de que la Luna la encuentre, grite rebeldía y se declare en ella la mayor de las guerras por tu sentimiento.

La Luna o el mismísimo Sol, quien sabe, todo es posible contigo.