Y tatuarme la
vida en el corazón,
ducharme con
agua ardiente
intentando borrar
de mi mente
el calor de
tus caricias.
Que por muchas
patadas que le dé a la pared,
no podré
retroceder a aquel lunes
donde me
susurraste
el primer “te
quiero”.
Ese lunes se
convirtió en un fin de semana,
pensando en el
viaje
donde me
recorreré media espalda tuya.
La otra media,
la dejo para
dibujar tu sonrisa en ella.
Que el arte se
creó en tus ojos.
La magia en
tus polvos.
Y la vida, la
vida se encuentra en tus besos…
Que los
aeropuertos
dejarán de
oler a despedidas
repletos de
miradas perdidas.
Nuestra pasión
los conquistará
y en la nada
se olvidarán.
Que la
distancia es una excusa
para aquellos
que no tienen musa
que los números
no tienen vida y,
nuestro amor
con el mundo se haría.
Acaríciame y susúrrame,
que la vida no
pudo con nosotras,
que a cupido,
muerto lo dejamos
la primera vez
que nos besamos.
Deja que el
cielo nos lleve
a un lugar
donde nieve.
Deja que mi
deseo, derrita tu frío,
que tus
gemidos le den vida
a todo corazón
congelado.
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