Y qué bonito…
Y
qué bonito cuando la vida decide sonreírte, hacer que toda pena y dolor quede
en un simple recuerdo. Todavía recuerdo cuando el destino nos dio la
oportunidad de coincidir en esta vida, de hacer que nuestras almas cruzaran sus
miradas y quedaran enamoradas, como si de su alma gemela se tratara.
Amor,
debo confesarte que conseguiste hacer que este soldado al que llamo corazón,
olvidara todas aquellas masacres que se realizaron en su nombre. Juro no haber
conocido mayor placer que el de descubrir aquel mundo con el que sueño en tus
ojos, mayor locura que la de amarte sin importar las consecuencias.
No
solo has conseguido ser mi ángel, aquel capaz de calmarme en mis noches más
temibles, aquellas en las que los traumas vuelven por puro placer a mi mente,
también has conseguido ser la chica por la que estaría dispuesta a declararle
la guerra al mundo, si es que este llega a separarte de mí.
Tú, que eres la causa por la que la marea sube y baja, y ahora, también eres la
causa de hacer aumentar aquellos latidos que mi corazón daba por muertos. Ahora
toda nota de canción tiene sentido gracias al ritmo de tu caminar.
Tener
tus dedos rozándome la piel fue la batalla más dura de resistir, balas gastadas
en orgasmos, cargadores cargados de besos por mi cuello, y tú tan activista por
la paz. Que el arte se creó en tus ojos, la magia en nuestra cama, y la vida,
la vida se encuentra en tus besos y es que debería estar prohibido por ley irse
a dormir, sin nadie a quien abrazar, irse a soñar, sin nadie quien te cuide de
tus pesadillas más temibles, por eso vida mía no te vayas, no me dejes sola en
esto, no quiero comenzar el castigo que sería tu olvido, todavía nos queda
mucha vida por delante, nos quedan miles de sonrisas que sacarle a la vida, ya
que esto es un ojo por ojo ¿no? Si ella nos dio el placer de sonreírnos, quizás
ahora, sea nuestro turno, pero esta vez, devolvámoselo en forma de carcajadas,
gemidos, gritos de locura, hagamos que esta, la vida, por muchos amores que
vuelvan a cruzarse con ella, sea el nuestro, quien le haya dejado marca.
Así
que dime en qué idioma quieres que te lo diga para que me entiendas, si en el
de idiota enamorada o en el de hambrienta por tus caricias… Solo dime cómo, que
si hace falta me iré a la Luna para susurrarle a gritos al mundo
Que
Te Quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido esta entrada? ¡Coméntala!