Translate

jueves, 5 de noviembre de 2015

Nos Vemos En Otra Vida.


Nos Vemos En Otra Vida.

No hay peor sensación que tener que vivir con alguien a quien odias y desprecias, y más si ese alguien eres tú. Ella era todo  aquello a lo que uno llamaría “El Edén”, aquello en lo que puede que no fuera lo que pensaras al despertar, pero si en lo que tuvieras en mente el resto del día. Recuerdo cuando le tocaba aquella canción que ella tanto amaba, cuando le llevaba los cafés calientes en días fríos y lluviosos. Recuerdo cuando la cogía de la mano en medio de la multitud sin importar lo que la gente pensara de nosotras, sin importar que la vida, que el mismísimo cupido, tuviera envidia de lo nuestro. Todo lo que tuvimos dudo de que se pueda comparar con lo llamado “amor”, ya que hasta el gran Eros, dios del amor, temblaba cuando oía hablar de nosotras. Sí, sé que me estás leyendo, y sé también cómo te encantaba oír mi voz susurrándote aquel “quédate un poco más” u oler mi aroma, ese que me delataba siempre, ese que tanto te enamora, y girarte rápidamente para evitar que te sorprendiera…

Pero, siempre hay un pero… Como toda historia de amor, esto tenía que torcerse de alguna que otra manera. Ahora mi guitarra más desgastada que nunca por cantarle al cielo nuestro inverosímil amor quebrado por las llamas del tiempo, los celos, los gritos, los insultos… Dios no puedo, me duele recordar todo aquello, las lágrimas no dejan de brotar de mi alma, los gritos incesables de mi corazón pidiéndome que te vaya a buscar. Que aquellas noches de caricias y amor me sabían mejor que las noches a gritos y peleas que terminaban con botellas consumidas por mi alma creyendo que aliviarían su dolor, cuando lo único que hacían, era quemarme por dentro, siendo tu recuerdo el que encabezara aquella lucha sanguinaria por dejarme suplicándole a cualquier Dios que existiera para que volvieras… Ya no sé qué sentido tiene vivir si no es para complacerte, respirar si no es para sentir tu esencia en mis pulmones, fíjate si ya nada tiene sentido que hasta la amargura del café me sabe dulce… Lo que fue el paraíso en su momento, terminó por convertirse en algo oscuro y enfermizo, algo doloroso que hizo que no pueda ni levantar la mirada para buscarte  a lo lejos… Recuerdo el día en que se torció todo, fue un jueves 11. Estábamos presumiendo de nuestro deseo y pasión por aquella playa que tanto gustabas, te había preparado una sorpresa, cena romántica con velas y pétalos de rosas alrededor... El ambiente era perfecto, risas y buenas sensaciones plagadas de besos, caricias y sobre todo de aquella sonrisa tuya que conseguía deleitarme o de aquella mirada que conseguía transportarme a un mundo que solo tú y yo conocemos. Desgraciadamente por culpa de nuestro amor desgastado de tanto dolor y desprecio, terminamos nuevamente discutiendo, tú me mirabas enfadada, como protagonista tus celos… No dejabas de gritarme y recriminarme cosas que no había hecho, hasta que sucedió, no puedo recordarte lo que hice ya que aún yo no soy capaz de asimilarlo… Solo he de decir, que nunca se le ha de levantar la mano a aquello que tanto amas y deseas con locura, porque acabas de una manera que ni aunque vinieras aceptando mis disculpas lograrías hacer que esta bestia rendida por tu amor, volviera a querer vivir ya que para eso he de perdonarme a mí misma por mis actos inhumanos… Eso fue lo nuestro pequeña, un amor tan grande, tan profundo del cual no fuimos capaces de cuidar…

Por favor te lo suplico, ni se te ocurra volver, ni se te ocurra si quiera que se te pase por la cabeza perdonarme… Eres eso que las personas siempre han deseado, aunque sea tener la oportunidad de sentir o tener.  Te quiero y amo con todo mi ser, pero perdí el derecho a poder siquiera mirarte. Con todo mi corazón o lo que queda de él, ojalá puedas ser realmente feliz y sentir el amor como lo sentí yo…  Nos vemos en otra vida.