Hazme
La Vida.
Como cuando corres y pisas un charco.
Como cuando intentas llegar antes de que la puerta
del portal se cierre, pero llegas tarde.
A lo mejor te he dejado ir sin siquiera haberme dado
cuenta. Había un asiento libre justo a mi lado en noche vieja, no creo que sean
coincidencias. No te lo voy a negar estoy con un par de copas encima
acompañadas de limón y deseos basados en ti, prácticamente lo mismo, ácidos...
Bailando al son de la música, y pensando cuando te pude dejar pasar, pensando
en porqué coño todos a mi lado están con sus respectas almas gemelas, y yo, soy
la única que te echa en falta, pensándote, imaginándote. A lo mejor fuiste una
de aquellas jóvenes con las que me crucé por la calle aquella tarde de compras,
o aquel atardecer de paseo. Quizás fuiste aquella en la que me quedaba pensando
hasta las 3 de la madrugada; puro insomnio causado por elegancia. A lo mejor
fuiste esa chica que me susurró en el metro pero por la que yo no me giré por
haberme quedado sonriendo, mirando al suelo como una ilusa soñadora.
De las siete vidas que vive cada uno de nosotros, yo
me he pasado la Cuarta buscándote sin cesar, en cada mirada perdida que hay en
el cielo estrellado, con el deseo como objetivo, deseo de encontrar también esa
pasión donde nunca se podrá encontrar, a no ser que sea en ese corazoncito a
medio caerse de tanto despegarse sus pequeñas piezas, rotas, por los golpes que
dabas al correr como una niña hacia mi para abrazarme. Maldita sea, he vuelto a
soñar despierta. Es tanta tu ausencia que provoca en mi el colocón que se da
todo joven un sábado por la noche dispuesto a ligarse a aquella belleza de la
esquina. Pobre del joven, no sabia que esa belleza solo buscaba su cartera y no
su sonrisa.
Si es de amor no te preocupes que no te faltó en
ningún instante, si es que te cruzaste conmigo alguna vez, que yo a todas las
que conseguían imprimarme las amé con locura, puede que por un segundo pero con
locura desatada. Algunas por el color de su pelo, otras por su olor, unas pocas
por su carretera de la ruta 66, comenzando por sus labios y terminando por su
cintura. Otras tantas por como lucían ese conjunto, tan cuidadas y precisas,
ignorantes de como les arrancaría todo de un solo bocado. Que con ella o
contigo me hubiera metido de cabeza en aquel túnel oscuro al final de la
carretera, que ni coches ni tonterías, lo hubiéramos iluminado con tan solo
besarnos.
Ninguna me supo devolver esa locura de amor, o ese
amor loco, quien sabe, quizás un cóctel de ambos mezclados con hielo sacado de
los mismísimos glaciares que se formaban en sus espaldas. En el fondo agradezco
que haya sido así, de lo contrario hubieran acabado inundadas por el
calentamiento corporal que les hubieran causado mis labios. Nadie conoce peor
infierno que morir sin poder pronunciar el nombre de aquella sirena que lleva
esperando vida y media, vaya la desgracia mía, que tengo todas las de
conseguirlo. A si que ¡Date prisa! Porque soy de esas que tienen planeado vivir
tan intensamente que no llegarán a ser un vejestorio más, soy de las que se
desviven en el intento de escalar la cumbre de tus piernas, o ahogadas
intentando cruzar el océano que se encuentra entre estas. ¡Corre! Que es pecado
capital morir sin haber vivido o al menos en mi biblia lo es. Que para llegar
al paraíso repleto de mujeres por cada noche de soledad que haya sufrido primero
necesito sentir el paraíso que hay en el recorrido que hay entre tu pecho, como
cualquier turista perdido entre paisajes increíbles. Idiotas que no saben lo
que se pierden intentando captar el arte del momento, cuando el verdadero arte
está en tu gemido si es tal y como me lo imagino. ¿No te da vergüenza? Tener a
toda una aventurera con sed del mayor romance jamás presenciado y para colmo
siendo tú la protagonista, que me quiero dejar ya de metáforas absurdas
referidas hacia tu persona, ven ya o me iré sin ti, existas o no. Nunca quise
dejar ir lo que pudimos tener, quizás dejé ir una gran amistad contigo, una de
esas a las que no te gusta poner la etiqueta de "amigas" porque sabes
que hay mucho mas, pero no tanto como para ponernos la de "amantes"...
A lo mejor eras aquella que me miraba sin cesar en
aquel restaurante. Es curioso, mesas separadas, platos distintos, distinta
compañía, mismo pensamiento: "háblame". Nunca nos hablamos. Hay
tantas posibilidades, listas y listas interminables de ángeles caídos del
cielo... Quizás mi destino sean los llamados demonios, ansiosos de mi sufrir
más que de mi amar.
Son las 00:59 del 11 de enero, a 8 días de mi
aniversario con la vida, a 8 días de darme cuenta nuevamente que la vida es un
abrir y cerrar de ojos, de esos que se producen cuando te asustan, rápido e
intenso. Admito que en numerosas veces he deseado con todas mis ansias vivir
eternamente. Muchos pensareis que es una tontería ya que uno se acabaría
cansando de tanta vida. Yo lo veo como la oportunidad de poder experimentar
todo tipo de amores e incluso si es posible, descubrirlos o mejor dicho,
inventarlos.
Ahora son las 03:27, no sé si insomnio es lo que me
mantiene en pie o los estúpidos nervios de que sea mañana el día el día clave
de nuestro cruce de miradas, ¿y por qué no? Nuestro intercambio de números para
acordar la hora de la quedada en aquella esquina, frente a la heladería. No
tienes ni idea de las ganas que tengo de vestirme elegantemente y bañarme en
ese perfume tan caro, aquel que hace que toda mujer se emparanoie con mi
susurro. Posiblemente si consigues enamorarme a los segundos de conocernos,
puede que te lleve a aquel salón de jazz al que poca gente he llevado por no
decir nadie, nos sirvan esa copa de whisky, te invite a bailar, y probablemente
nos fundamos en ese beso al final de la canción.
Explícame como poder conciliar el sueño teniendo
como posibilidad gozar de tal deseo... Puede que acabe muriéndome de sueño
antes que por tu amor, quien sabe la vida da tantas vueltas...
Es cierto que hay veces que reímos hasta llegar a
romper el cielo, lloramos hasta calarnos, amamos hasta llegar a conquistar el
mundo... Pero nunca le damos gracias a la vida, por existir esta.
Quien me oyera pensaría que estoy en mi séptima,
espero que lo lea ni nada mas ni nada menos que ella, si os pregunta decidle
que efectivamente es la séptima, así se dará prisa y puede que venga a mí antes
de que la Luna la encuentre, grite rebeldía y se declare en ella la mayor de
las guerras por tu sentimiento.
La Luna o el mismísimo Sol, quien sabe, todo es
posible contigo.
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