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martes, 12 de enero de 2016

Hazme La Vida.

Hazme La Vida.

Como cuando corres y pisas un charco.
Como cuando intentas llegar antes de que la puerta del portal se cierre, pero llegas tarde.
A lo mejor te he dejado ir sin siquiera haberme dado cuenta. Había un asiento libre justo a mi lado en noche vieja, no creo que sean coincidencias. No te lo voy a negar estoy con un par de copas encima acompañadas de limón y deseos basados en ti, prácticamente lo mismo, ácidos... Bailando al son de la música, y pensando cuando te pude dejar pasar, pensando en porqué coño todos a mi lado están con sus respectas almas gemelas, y yo, soy la única que te echa en falta, pensándote, imaginándote. A lo mejor fuiste una de aquellas jóvenes con las que me crucé por la calle aquella tarde de compras, o aquel atardecer de paseo. Quizás fuiste aquella en la que me quedaba pensando hasta las 3 de la madrugada; puro insomnio causado por elegancia. A lo mejor fuiste esa chica que me susurró en el metro pero por la que yo no me giré por haberme quedado sonriendo, mirando al suelo como una ilusa soñadora.
De las siete vidas que vive cada uno de nosotros, yo me he pasado la Cuarta buscándote sin cesar, en cada mirada perdida que hay en el cielo estrellado, con el deseo como objetivo, deseo de encontrar también esa pasión donde nunca se podrá encontrar, a no ser que sea en ese corazoncito a medio caerse de tanto despegarse sus pequeñas piezas, rotas, por los golpes que dabas al correr como una niña hacia mi para abrazarme. Maldita sea, he vuelto a soñar despierta. Es tanta tu ausencia que provoca en mi el colocón que se da todo joven un sábado por la noche dispuesto a ligarse a aquella belleza de la esquina. Pobre del joven, no sabia que esa belleza solo buscaba su cartera y no su sonrisa.
Si es de amor no te preocupes que no te faltó en ningún instante, si es que te cruzaste conmigo alguna vez, que yo a todas las que conseguían imprimarme las amé con locura, puede que por un segundo pero con locura desatada. Algunas por el color de su pelo, otras por su olor, unas pocas por su carretera de la ruta 66, comenzando por sus labios y terminando por su cintura. Otras tantas por como lucían ese conjunto, tan cuidadas y precisas, ignorantes de como les arrancaría todo de un solo bocado. Que con ella o contigo me hubiera metido de cabeza en aquel túnel oscuro al final de la carretera, que ni coches ni tonterías, lo hubiéramos iluminado con tan solo besarnos.
Ninguna me supo devolver esa locura de amor, o ese amor loco, quien sabe, quizás un cóctel de ambos mezclados con hielo sacado de los mismísimos glaciares que se formaban en sus espaldas. En el fondo agradezco que haya sido así, de lo contrario hubieran acabado inundadas por el calentamiento corporal que les hubieran causado mis labios. Nadie conoce peor infierno que morir sin poder pronunciar el nombre de aquella sirena que lleva esperando vida y media, vaya la desgracia mía, que tengo todas las de conseguirlo. A si que ¡Date prisa! Porque soy de esas que tienen planeado vivir tan intensamente que no llegarán a ser un vejestorio más, soy de las que se desviven en el intento de escalar la cumbre de tus piernas, o ahogadas intentando cruzar el océano que se encuentra entre estas. ¡Corre! Que es pecado capital morir sin haber vivido o al menos en mi biblia lo es. Que para llegar al paraíso repleto de mujeres por cada noche de soledad que haya sufrido primero necesito sentir el paraíso que hay en el recorrido que hay entre tu pecho, como cualquier turista perdido entre paisajes increíbles. Idiotas que no saben lo que se pierden intentando captar el arte del momento, cuando el verdadero arte está en tu gemido si es tal y como me lo imagino. ¿No te da vergüenza? Tener a toda una aventurera con sed del mayor romance jamás presenciado y para colmo siendo tú la protagonista, que me quiero dejar ya de metáforas absurdas referidas hacia tu persona, ven ya o me iré sin ti, existas o no. Nunca quise dejar ir lo que pudimos tener, quizás dejé ir una gran amistad contigo, una de esas a las que no te gusta poner la etiqueta de "amigas" porque sabes que hay mucho mas, pero no tanto como para ponernos la de "amantes"...
A lo mejor eras aquella que me miraba sin cesar en aquel restaurante. Es curioso, mesas separadas, platos distintos, distinta compañía, mismo pensamiento: "háblame". Nunca nos hablamos. Hay tantas posibilidades, listas y listas interminables de ángeles caídos del cielo... Quizás mi destino sean los llamados demonios, ansiosos de mi sufrir más que de mi amar.
Son las 00:59 del 11 de enero, a 8 días de mi aniversario con la vida, a 8 días de darme cuenta nuevamente que la vida es un abrir y cerrar de ojos, de esos que se producen cuando te asustan, rápido e intenso. Admito que en numerosas veces he deseado con todas mis ansias vivir eternamente. Muchos pensareis que es una tontería ya que uno se acabaría cansando de tanta vida. Yo lo veo como la oportunidad de poder experimentar todo tipo de amores e incluso si es posible, descubrirlos o mejor dicho, inventarlos.
Ahora son las 03:27, no sé si insomnio es lo que me mantiene en pie o los estúpidos nervios de que sea mañana el día el día clave de nuestro cruce de miradas, ¿y por qué no? Nuestro intercambio de números para acordar la hora de la quedada en aquella esquina, frente a la heladería. No tienes ni idea de las ganas que tengo de vestirme elegantemente y bañarme en ese perfume tan caro, aquel que hace que toda mujer se emparanoie con mi susurro. Posiblemente si consigues enamorarme a los segundos de conocernos, puede que te lleve a aquel salón de jazz al que poca gente he llevado por no decir nadie, nos sirvan esa copa de whisky, te invite a bailar, y probablemente nos fundamos en ese beso al final de la canción.
Explícame como poder conciliar el sueño teniendo como posibilidad gozar de tal deseo... Puede que acabe muriéndome de sueño antes que por tu amor, quien sabe la vida da tantas vueltas...
Es cierto que hay veces que reímos hasta llegar a romper el cielo, lloramos hasta calarnos, amamos hasta llegar a conquistar el mundo... Pero nunca le damos gracias a la vida, por existir esta.
Quien me oyera pensaría que estoy en mi séptima, espero que lo lea ni nada mas ni nada menos que ella, si os pregunta decidle que efectivamente es la séptima, así se dará prisa y puede que venga a mí antes de que la Luna la encuentre, grite rebeldía y se declare en ella la mayor de las guerras por tu sentimiento.

La Luna o el mismísimo Sol, quien sabe, todo es posible contigo.

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