Y entonces, las olas me susurraron
Qué
bonito es el habla de las olas, triste es que solo lo entiendan los corazones
quebrados por los golpes del amor.
Unas
gritan por el dolor que llevan en sí, otras, musitan intentándote deleitar como
los susurros de tu amada.
Los
barcos navegan en ellas como si de su travesía más intensa se tratara.
Acariciándolas en cada nudo que aceleren.
Marineros
en los escarpados abismos tratando de apresar a la mujer más bella en las aguas
más profundas, aun sabiendo que pueden ser arrastrados por sus caprichos de
océano inundado.
Niños
tratando de construir los palacios más lujosos que de mayores sueñan poseer. De
arena en un futuro madera…
El
viento surcando mi piel tratando de conquistar mis escalofríos.
Enamorados
hablando de lo revuelto que estás hoy, mar. Cuidado no les vayas a llevar a lo
profundo de tu ser, no sea que descubran el paraíso que hay entre tus olas y lo
conquisten a carcajadas.
Huellas
en la arena tan penetrantes como las que dejaste en mi médula cariño. Que sí,
que la mar podrá borrar las primeras pero de las segundas no me libro ni
surcando 5 vidas…
Así
que aquí me encuentro yo, sentada, observando el oscuro atardecer, con tus
cenizas entre mis piernas, esperando a ser liberadas sobre el océano, tal y
como me pediste segundos antes de tu ida amor. Espero que aceptes mis disculpas
por ser una de mis lágrimas la primera que te haya inundado.
Tu
partida dejó un sabor muy amargo a mi
existencia..
Me
encuentro camino a regalarte al mar, como si de una posesión te trataras. Pero
aquí el único objeto soy yo, ya que ni alma ni sentimiento queda en este
cuerpo.
Cuando
te libere, espérame unos segundos te pido, que mi mente me suplica irme
contigo.
Descubriremos
juntas el paraíso que esconden las profundidades de este abismo.
Y
lo conquistaremos,
De eso no cabe duda.
Fdo:
Una marinera, víctima de tu anzuelo.