Translate

jueves, 30 de julio de 2015

Acabamos Manchando La Palabra Amor.

Acabamos manchando la palabra amor.

Buenos días vida mía. Me desperté exhausta, soñé contigo ¿sabes? Soñé que volvías, que me decías que aún me querías, que yo te decía lo hermosa que  eras  y te negabas rotundamente. Yo no lo ponía en duda, ya que es ley de vida que lo hermoso niegue serlo. Desperté con la esperanza de tenerte entre mis sábanas susurrándome aquel “Buenos días” de cada mañana, que jamás me cansaba de oír si era de tus labios de donde brotaba dichosa palabra.
Te echo de menos. Echo de menos despertarme y no ver tu hermosa sonrisa acompañando mis mañanas, echo de menos cómo me mirabas y de una manera que jamás nadie entenderá, me decías “Te quiero”. Oh dios, cómo pudiste marcharte de aquella manera tan inhumana… Ahora solo me siento a ver como el minutero del reloj camina sin descanso alguno, siempre por el mismo camino, sin cansarse, sin aburrirse, pero que tarde o temprano se acabaría deteniendo por haberse consumido su fuente de energía. Me recuerda un poco a nosotras, tú eras mi fuente de energía, nunca me cansaba de oír tu voz, nunca me aburría de nuestras tardes de peli y manta, pero te acabaste consumiendo amor mío, acabaste por irte y dejarme detenida, sin poder siquiera retroceder.
Amores hay miles querida, todos siempre de diferentes intensidades, todos de diferentes formas, algunos más extraños que otros. ¿Recuerdas cuál era el nuestro? El nuestro fue el amor que destacó entre todos, se nos otorgó la oportunidad de algo grandioso y acabamos por fastidiarla, acabamos por manchar la palabra “amor”. Nuestros planes acabaron por marchitarse, nuestras manos de repente ya no encajaban, tus ojos ya no me susurraban aquel “Te quiero” que hacía que esta idiota se alegrara de tal manera que sentía que era capaz de hacer postrarse al mundo entero ante sus pies. Teníamos algo tan grande pequeña… Y ahora dime que hago yo, que hago con nuestros billetes de avión con destino a la ciudad del amor, donde la hubiéramos conquistado con tan solo cogernos de la mano. Y es que yo aún te quiero, te quiero de la misma manera que al principio quizás un poco menos o un poco más y si volvieras a pedirme una segunda oportunidad te diría que no, si, lo sé, un poco contradictorio; pero mi corazón no se merece eso, no tras haber dado todo de sí, y tu haberlo despreciado de aquella forma. Aún recuerdo la adrenalina que recorría mi cuerpo entero cuando me acariciabas. Fuiste muy cruel vida mía. Fuiste mi corta historia de amor favorita, aquella que me perseguiría todos las noches de mi vida. Tanto amor en tan poco tiempo pequeña, quizás fue eso lo que acabó con todo, quizás fue eso lo que le acabó quitando el sabor a los cafés mañaneros. Tienes que saber que esta no es una carta de “vuelve” o de “te echo de menos” esta es una carta de “gracias”. Te agradezco cada segundo que me hiciste volar sin llegar a levantar los pies del suelo, todo y cada momento en el que me hiciste sentir que la magia existía. Yo ya sabía que algún día esto acabaría, toda historia tiene su final y sobre todo si es una de amor; que ya habrá otra pareja que sepa limpiar la palabra “amor”, que sepa cómo no cometer nuestros errores, que sepa quererse. Vida mía esta será la última carta que te escribo, estas serán las últimas palabras que vayan dedicadas a ti. Ojalá encuentres a alguien que te sepa querer, no como yo, que por mucho que lo intenté fracasé, ya que de la manera en la que yo te quería nadie ha querido nunca.

Un cordial “Te quiero” de la persona que una vez te hizo feliz. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué te ha parecido esta entrada? ¡Coméntala!