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sábado, 26 de diciembre de 2015

Malditamente Enamorada.

Malditamente Enamorada.

Maldita seas, joder maldita seas... Mi vida está de nuevo patas arriba y todo por tu regreso. ¿Por qué? ¿Por qué tuviste que reaparecer?  Yo, que pensaba pasar mis primeras navidades sin ti. 
Yo, que pensaba que esta vez no estarías presente en aquella silla vacía que siempre dejabas en la cena de noche buena, imaginando tu presencia, pero por desgracia he tenido que sacarla de nuevo. Tuve que haberla quemado... 
Quizás una parte de mí siempre supo que volverías de nuevo, que me quitarías el sueño otra vez. Mi cabeza está a punto de explotar, o mi corazón, ya no se ni que es ni será de mi...
Siempre he sentido que soy la reina de este mundo (todo lo que me propongo lo consigo, nada puede conmigo), pero como todo héroe tenía que tener ese punto débil, ese talón de aquiles, en el que con tan solo soplar en él, abandono esta vida, para comenzar la siguiente. 
Bien, pues ese puto y jodido punto débil eres tú. Me causaste la mayor desgracia y dolor que jamás haya podido sentir, Me dormía con la sangre hirviendo de tanto llorar y despertaba con tu reflejo abrazándome y acariciándome. 
¡Para, joder! No, no vuelvas a hacer eso, no reaparezcas de nuevo. Te superé a litros y penas, ¿Y ahora pretendes acabar con esta bestia de nuevo? Nunca me he arrepentido de conocerte, pero quizás si me arrepienta de que mi cabeza te haya buscado a escondidas de mí, sin preguntarme si quiera si estaba de acuerdo... 
El amor que sentí por ti, no solo se adueñó mi corazón, también de mi alma y cuerpo. No tienes ni idea de la de noches que me pasé suplicándole a la muerte que remediara este dolor, que me curara aquella herida que aún seguía desangrándose lentamente, dolorosamente, originada por aquella afilada flecha que me causaría el mayor mal necesario que haya precisado jamás... Cuando todo acabó, me prometí a mí misma, a mi corazón de que si vuelves, no volveríamos a caer en la misma trampa causada por el arte que tienes al mirarme...
 Explícame por qué cojones las promesas siempre están destinadas a romperse; "nuestro amor hasta el fin de nuestros días", "tu para mí, yo para ti", todas esas malditas promesas acabaron por quebrarse... Aún recuerdo la de noches que me pasé sentada enfrente de tu portal, con la botella como compañía de mi soledad. Maldiciéndote y a la vez deseándote con locura, con desprecio. Que el cajón, perdón, el armario de los recuerdos una vez lo abría, no se cerraba hasta que me viera derramar esa lágrima de "joder, te necesito".
 Dicen que el primer amor nunca se olvida, el dolor causado nunca se deja de sentir aun habiendo vivido cinco vidas diferentes, el dolor permanece.
 Me he entregado a todo tipo de brujas del amor que me daban la esperanza de poder olvidar todo aquello, de poder volver a amar con pureza y felicidad. Conjurando y creando todo tipo de pócimas para hacer que la siguiente valiera la alegría y no la pena. Todas fracasaron en su intento y por supuesto todas me confesaron lo mismo: era una amante víctima del amor, que ha caído en la maldición más afilada y venenosa que el hombre conoce. "Cae en solo aquellos capaces de amar sincera y honestamente hasta la muerte, buscando nuevamente la misma pasión en la siguiente vida concedida". Yo no me lo creía, soy de esas personas que sabe que todo tiene una solución, sea simple o complicada pero la tiene.
 Hoy es Navidad y ayer fue Noche Buena, tercer año consecutivo, que estoy a falta de tus besos por mi vida, de tus caricias por mi cama. A falta de tus confesiones a las 2 de la madrugada, confesiones de "te quiero". Este alma raída de tanto luchar, por el tiempo, o quizás la vida, está de camino a su cita con el diablo. Debes saber que no eres la responsable de dicha reunión, no es delito tuyo enamorar por donde vayas, hacer que la Estatua de la Libertad que visitaste, te busque sin cesar. Fue tal el deseo que le dejaste que desde entonces juega a imaginarse vuestro amor con cada visitante que se atreva a recorrerla. 
Que las estaciones de trenes jamás habían visto tal despedida como la nuestra, discutiendo por quien quería más a quien, presenciando aquel beso de "No te vayas" que te creaba tal deseo hacia mi persona que hacía que perdieras el viaje... 
Que las miradas perdidas en el aeropuerto buscándote ya no están, se desvanecieron tal y como se desvanece el alma de la persona una vez sea olvidada. No tienes ni idea de lo insoportable que se me hace intentar dormir. Olvidas que mi cama también te echa de menos, a ti y a tus gritos capaces de crear una tercera guerra mundial por conquistarte. Echa de menos nuestras miradas en pleno éxtasis, nuestras sonrisas en medio de aquellos besos que las dos sabíamos que nos alteraban hasta decir basta.

Eres una obra creada por el diablo con objetivo de hacer prisionero a cualquiera que ose si quiera mirarte fijamente a los ojos, por esta razón me entrego a él. Para servirle y complacerle de las maneras más inhumanas que el universo conoce, con la esperanza de que algún día me conceda la fortuna de poder nuevamente hacer el amor con tus ojos cada vez que te ríes, o simplemente, contemplarte por una última vez susurrarme aquel Te Quiero, que concluya con mi vida.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Números Que Suman Letras De Adiós.

Números Que Suman Letras De Adiós.

Que la botella solo se saca si es por ella.
Que yo siempre la necesite más de lo que ella me necesitó.
Que éramos las típicas jóvenes hablando de nuestro futuro cargado de riquezas y sexo.
Que hablábamos de la vida, y sus caprichos que nos marcaban la piel más que un tatuaje hecho a fuego lento.
Que el corazón me quemaba mientras me decías adiós.
Que las lágrimas llenaban aquella piscina que se quedó a medias hace tanto que el dolor no me deja recordar.
Que todas nuestras fechas acabaron sumando letras de adiós.
Que mis manos a medio pudrirse de tanto secar lágrimas te echan de menos.
Que esta pobre ilusa, terminó otra vez rota por culpa de ilusiones que acabaron arrastrándose pidiendo ayuda a la esperanza.
Que el nudo en la garganta que se me forma al recordarte me rompe en mil.
Que la vida, o más bien mi corazón es demasiado cruel al haber escrito una historia juntas que por desgracia el invierno acabaría congelando.
Que aquel lugar donde creamos nuestros sueños juntas, pedía a gritos nuestra presencia.
Que la locura se hace conmigo cada vez que pienso en tu pérdida.
Que la mancha de café en aquella manta que sin querer dejamos cuando nos besábamos me grita que te vaya a buscar y te haga mía de nuevo.
Que aunque tenga el volumen de la música casi a punto de hacer quebrar el suelo, no soy capaz de sacarte de mi cabeza.
Que te necesito aquí, o quizás no, joder, tu puta ida me está volviendo loca...
Que todas aquellas películas que vimos pero dejamos a medias me preguntan dónde estás.
Que mi almohada está harta de que le cuente historias imaginarias a tu lado, lo que quiere es que le cuenta alguna, basada en hechos reales.
Que mis labios secos y al rojo vivo lloran conmigo por la ausencia de los tuyos.
Que mis piernas echan de menos la adrenalina que sentían cuando paseábamos al borde de aquel acantilado, mirando al cielo, imaginando que somos pájaros en busca de un nuevo paraíso.
Que aunque queme el cuaderno de excursiones por tu espalda, sigue apareciendo intacto en la mesilla de noche, abierto por la última página donde lo dejamos, esperando a que la termine.
Que mi corazón echa de menos estar a punto de llegar al éxtasis cuando estabas a tan solo  milímetros de mis labios.
Que mis ojos echan de menos el dolor que les daba la claridad de mi pantalla, cuando por la mañana me despertabas con un "Buenos días enana" .
Que las horas se me hacen interminables esperando tu vuelta, maldita sea la vida, vuelve...
Que las estrellas echan de menos vivir las historias que nos inventábamos para cada una de ellas...
Que las goteras a medio arreglar han vuelto a llorar, inundando nuevamente mi vida. Y dime tú qué coño hago si no sé nadar sin ti...
Toda y cada jodida parte de mí te echa de menos.  A ver cómo les explico que te fuiste para no regresar, que la vida no te puede devolver de nuevo aquí.


Que cuando tu corazón dejó de latir, el mío también...