Suicido
Silencioso.
Cuidado con el amor, no
oses hablar de este, capaz de vendarte los ojos con la venda más invisible,
capaz de acariciarte con la cuchilla más
afilada jamás sentida. Cuidado, no vayas a lamentar su falta, que una vez este
te acompañe, anhelaras ser humano, ya que es experto en hacerte la persona más
perfecta por conquistar a la persona más imperfecta que la vida hubo mandado
crear. Capaz de hacer hablar al poeta más callado, capaz de destruir el mundo a
base de guerras por los besos de tu amada.
Cuida tus palabras no
vaya ser que pienses que puedes volar y saltes a un precipicio sin fin en busca
de libertad. Ten cuidado que quizás creas que emprendes la ruta 69 en la que el
trayecto dura hora y media y acabes viajando la eternidad sin rumbo; temor de
todo viajero del tiempo, viajar sin rumbo, sin destino, sin objetivo. Que ni
las miradas más sinceras podrán librarte de dicho temor. Que ni los olores más
dulces te alegrarán el alma a recuerdos. Si te valoras no te atrevas a probar
ni un solo suspiro del amor, que el muy dichoso, aunque le supliques, aunque le
entregues tu alma, jamás volverás a sentir el olor de las rosas como lo hacías antes
de habérselas ofrecido a ella...
Cuidado porque el amor
puede enganchar. Puede hacer que cada verso escrito con dolor sea una ironía.
La mayoría de los valientes que decidieron adentrarse de cabeza en él, acabaron sin esta, y sin
corazón claro está. Que el amor es una enfermedad mortal no clasificada por la
sociedad, o una forma más de suicidarse pero de la cual nadie es capaz de
aceptar.
A veces el arte del
momento, a veces la magia de sus palabras en caricias. Que yo soy de defender
el diablo antes que al ángel. Cuidado
cuando conozcas a alguien diferente, capaz de hacerte sentir especial sin
depender de tu estado de ánimo. Esas personas son el peor depredador que la
humanidad haya podido presenciar. Cualificadas para matarte sin siquiera tocarte,
con tan solo su ausencia. Cuídate del amor, amigo fiel, porque es capaz de
hacerte creer que ser correspondido es la séptima maravilla. El amor es capaz de convertirte en el monstruo siempre temido de tu infancia y no
poder conciliar sueño por estar temiéndote a ti mismo. Debes tener la voluntad de un guerrero en
tierras desconocidas y un latido muy profundo para poder siquiera considerar
que puedes salir de esta.
Tú, corazón humilde, huye mientras puedas, no
vaya ser que te conviertas en un mártir de guerra entre tantos. Aquí ya no hay poetas vivos, no hay sonrisas, no
hay vueltas atrás por muy viajero del tiempo que seas. Coge tu sombrero y
abandona esta vida antes de que te alcance.
Que si de dolor se trata, te
aseguro que te conviene más, morir de una bala en el pecho antes que de un beso
en la mano.