Malditamente
Enamorada.
Maldita seas, joder maldita seas... Mi vida está de
nuevo patas arriba y todo por tu regreso. ¿Por qué? ¿Por qué tuviste que
reaparecer? Yo, que pensaba pasar mis
primeras navidades sin ti.
Yo, que pensaba que esta vez no estarías presente en
aquella silla vacía que siempre dejabas en la cena de noche buena, imaginando tu
presencia, pero por desgracia he tenido que sacarla de nuevo. Tuve que haberla
quemado...
Quizás una parte de mí siempre supo que volverías de nuevo, que me
quitarías el sueño otra vez. Mi cabeza está a punto de explotar, o mi
corazón, ya no se ni que es ni será de mi...
Siempre he sentido que soy la reina de este mundo (todo lo que me propongo lo consigo, nada puede conmigo), pero como todo héroe
tenía que tener ese punto débil, ese talón de aquiles, en el que con tan solo
soplar en él, abandono esta vida, para comenzar la siguiente.
Bien, pues ese
puto y jodido punto débil eres tú. Me causaste la mayor desgracia y dolor que
jamás haya podido sentir, Me dormía con la sangre hirviendo de tanto llorar y despertaba con tu reflejo abrazándome y acariciándome.
¡Para, joder! No, no
vuelvas a hacer eso, no reaparezcas de nuevo. Te superé a litros y penas, ¿Y
ahora pretendes acabar con esta bestia de nuevo? Nunca me he arrepentido de
conocerte, pero quizás si me arrepienta de que mi cabeza te haya buscado a
escondidas de mí, sin preguntarme si quiera si estaba de acuerdo...
El amor que
sentí por ti, no solo se adueñó mi corazón, también de mi alma y cuerpo. No
tienes ni idea de la de noches que me pasé suplicándole a la muerte que
remediara este dolor, que me curara aquella herida que aún seguía
desangrándose lentamente, dolorosamente, originada por aquella afilada flecha
que me causaría el mayor mal necesario que haya precisado jamás... Cuando todo
acabó, me prometí a mí misma, a mi corazón de que si vuelves, no volveríamos a
caer en la misma trampa causada por el arte que tienes al mirarme...
Explícame
por qué cojones las promesas siempre están destinadas a romperse; "nuestro
amor hasta el fin de nuestros días", "tu para mí, yo para ti",
todas esas malditas promesas acabaron por quebrarse... Aún recuerdo la de
noches que me pasé sentada enfrente de tu portal, con la botella como compañía
de mi soledad. Maldiciéndote y a la vez deseándote con locura, con desprecio.
Que el cajón, perdón, el armario de los recuerdos una vez lo abría, no se
cerraba hasta que me viera derramar esa lágrima de "joder, te
necesito".
Dicen que el primer amor nunca se olvida, el dolor causado
nunca se deja de sentir aun habiendo vivido cinco vidas diferentes, el dolor
permanece.
Me he
entregado a todo tipo de brujas del amor que me daban la esperanza de poder
olvidar todo aquello, de poder volver a amar con pureza y felicidad. Conjurando
y creando todo tipo de pócimas para hacer que la siguiente valiera la alegría y
no la pena. Todas fracasaron en su intento y por supuesto todas me confesaron
lo mismo: era una amante víctima del amor, que ha caído en la maldición más
afilada y venenosa que el hombre conoce. "Cae en solo aquellos capaces de amar
sincera y honestamente hasta la muerte, buscando nuevamente la misma pasión en
la siguiente vida concedida". Yo no me lo creía, soy de esas personas que
sabe que todo tiene una solución, sea simple o complicada pero la tiene.
Hoy es
Navidad y ayer fue Noche Buena, tercer año consecutivo, que estoy a falta de
tus besos por mi vida, de tus caricias por mi cama. A falta de tus confesiones
a las 2 de la madrugada, confesiones de "te quiero". Este alma raída
de tanto luchar, por el tiempo, o quizás la vida, está de camino a su cita con
el diablo. Debes saber que no eres la responsable de dicha reunión, no es
delito tuyo enamorar por donde vayas, hacer que la Estatua de la
Libertad que visitaste, te busque sin cesar. Fue tal el deseo que le dejaste
que desde entonces juega a imaginarse vuestro amor con cada visitante que se
atreva a recorrerla.
Que las estaciones de trenes jamás habían visto tal
despedida como la nuestra, discutiendo por quien quería más a quien,
presenciando aquel beso de "No te vayas" que te creaba tal deseo
hacia mi persona que hacía que perdieras el viaje...
Que las miradas perdidas
en el aeropuerto buscándote ya no están, se desvanecieron tal y como se
desvanece el alma de la persona una vez sea olvidada. No tienes ni idea de lo
insoportable que se me hace intentar dormir. Olvidas que mi cama también te
echa de menos, a ti y a tus gritos capaces de crear una tercera guerra mundial
por conquistarte. Echa de menos nuestras miradas en pleno éxtasis, nuestras
sonrisas en medio de aquellos besos que las dos sabíamos que nos alteraban
hasta decir basta.
Eres una obra creada por el diablo con objetivo de
hacer prisionero a cualquiera que ose si quiera mirarte fijamente a los ojos,
por esta razón me entrego a él. Para servirle y complacerle de las maneras más
inhumanas que el universo conoce, con la esperanza de que algún día me conceda
la fortuna de poder nuevamente hacer el amor con tus ojos cada vez que te ríes,
o simplemente, contemplarte por una última vez susurrarme aquel Te Quiero, que
concluya con mi vida.
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