Fuiste la mentira que me quise
contar.
25/05/2018
Echo de menos que me beses con la misma pasión como
cuando se besa por última vez junto a la delicadeza de un primer beso.
Suspiro profundamente y comienzo a escribir(te).
Tengo miedo de despertarme y no encontrarte a mi
lado, y no porque vivas lejos, sino porque comiences a vivir fuera de mi vida.
Tengo miedo de levantarme una mañana y percatarme de
que se acabó. Y tener que hacerme los cereales sin cuidar de dejarte un poco
porque se que no volverás.
Temo a volver a leer
todas las cartas que me escribiste y pensar “que bonito fue todo” en
pretérito perfecto simple del indicativo. Fue.
Tengo miedo a escribirte diciéndote que no estoy bien
y me contestes con un corazón y un “últ. vez hoy a las 22.31”
Tengo miedo de leer ese “Aquí, ahora y siempre” que
hay marcado en el anillo que me regalaste, que tú también llevas puesto y que
ese “siempre” no haya seguido su destino.
Discúlpame, pero no estoy preparada para despedirme
de ti. Y que me disculpe la vida, el destino, o lo que te de por creer, pero no
pienso seguir sus normas si eso significa separarme de ti.
Tengo que confesarte que últimamente ando muy
enfadada contigo. ¿Realmente era necesario que hicieras todo esto? ¿Realmente
era necesario que me miraras a los ojos diciéndome que venías para curarme y
hayas acabado haciéndome más heridas de las que tenía ya?
O quizás me equivoqué yo y vi en ti alguien que
llevo tiempo buscando, soñando.
Tengo miedo de que nunca hayas existido.
Tengo miedo de volver a abrazar el peluche que me
regalaste y romper a llorar, por ti.
Amor y mujer de mi vida, tengo miedo a que deje de
sentirte como tal, aunque haya comenzado...
Temo a que te vistas elegante y no sea para
impresionarme a mi.
Me asusta que no vuelvas a calmarme con tus caricias
y que no me hagas sentir en casa estemos donde estemos.
Ahora mismo me aterra la idea de que haya dejado de
ser para ti quien era, tu chica de las flores.
No quiero ni pensar pero directamente lo hago. Me
refiero a escribirte cualquier tontería tan solo para que hables conmigo.
Me duele pensar que te he fallado.
Me duele y me rompe pensar que prefieras hacer
cualquier cosa antes que hablar conmigo. Pero lo entiendo.
Acabo de abrazar a osito y romper a llorar.
Y ya no es que tenga miedo, ya es que he comenzado a
aceptarlo.
He comenzado a aceptar que prefieres caminar sin
cargas que te frenen, dicho de otra manera sin cogerme de la mano.
Estoy todavía asimilando donde cojones nos acabamos
o si quiera si llegamos a empezar.
Pero que no, ¡me niego!
Aunque haya sido por un instante yo sí que te he
llegado a sentir muy dentro de mi, tanto que ya andas marcada a fuego lento en
mi piel.
Llegaste a hacerme ver el mundo como siempre lo
había soñado. Llegaste a sacarme de mis pesadillas para meterme en tu cama y
llenarme a caricias que me calmaran la respiración.
Llegaste a quitarme la sensación de vacío, esa que
siento desde que tengo conciencia.
Tengo miedo de no volver a cogerte de la barbilla
para besarte.
Tengo miedo, joder tengo miedo y no estas aquí para
quitarmelo.
Las putas lagrimas no dejan de salir y salir y no
estás aqui para calmarme la respiración.
Que te necesito a mi lado, te necesito cogiéndome de
la mano y apretándomela fuerte, recordándome sin palabras que no piensas
soltarme.
No me sueltes joder, no lo hagas...
Tengo miedo a respirar, y que sea por pura supervivencia,
tengo miedo a suspirar profundamente porque te haya perdido.
Estoy llenando la almohada a lágrimas, y no de
alegría por tenerte, esta vez es por miedo.
Quiero volver a tenerte tumbada encima de mi en
aquella playa donde te pedí que fueras mi chica.
Te encantaba que me mordiera el labio por desearte.
Pero amor, ahora es por pura rabia mientras las lágrimas corren y corren.
Jamás tuve intención de alejarnos, jamás quise que
acabáramos de esta manera.
He venido a despedirme de alguien que nunca existió
pero quizás sí en mi cabeza.
Fuiste por un instante lo mejor que me ha pasado,
pero nos quedamos en eso, un instante. Un maldito instante que será recordado
por años.
Por un instante llegamos a ser infinitas. Por varios
instantes llegué a sentir que pasaría contigo el resto de mi vida pero aquí me
ves preciosa. Con las esperanzas perdidas.
Quiero romperlo todo, quemar la habitación donde me
confesaste que nada podría separarnos. Quiero romperme a mi, por creerte.
Ojalá pudiera hacer que vuelvas. Ojalá pudiera
volver al instante en el que te enamoré. Ojalá pudiera volver a estar sentada
en tu sofá mientras sonrío al verte pasar delante mía. Ojalá pudiera volver al
instante en el que me confesaste que me amabas.
Ojalá nunca nos hubiéramos roto.
¿Pero sabes algo? Todo ese miedo tan solo se está
convirtiendo en un suspiro de tranquilidad.
El amor dejó de ser lo que era desde que yo amaba
por las dos. He llegado a mi límite, necesito volver a respirar y que no duela.
Me despido con la mano en el corazón dándote las
gracias por haber sido quien fuiste conmigo. Por haberme amado como sabías.
Pero debo irme, ya va siendo hora.
02/09/18
No hay cosa que duela y defraude más, que mentirse a
uno mismo.
Espero saber disculparme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido esta entrada? ¡Coméntala!