Distancia.
La vida y yo tenemos una especie de relación
amor-odio. Me ha demostrado que siempre paga con la misma moneda. La vida sigue
la tradición del "ojo por ojo" tal y como un día me reí de ella, hoy
ella se ríe de mí. Tal y como un día intente amar por olvidar otro amor, hoy me
aman a mí con la intención de olvidarse de un pasado romance.
Lo admito hoy
he vuelto a llorar por amor, hacía mucho tiempo que no lo hacía, me prometí no
volver a aquello... Pero caí de nuevo en su trampa, en el arte que posee la
mujer. Fue una sensación genial cuando acabe de desahogarme la que sentí,
libertad al puro estilo americano, amor a la vida al puro estilo
"yo"...
No estoy triste, puede que un poquito pero la culpa
es mía, mía por creer aunque fuera por un instante que podía quererla, pero ese
corazón tan dulce ya estaba ocupado y no por mí...
Cuando la
conocí supe al instante que acabaría muy mal. Y así es, mal pero a la vez feliz
por poder haber compartido con ella noches de interminables historias, tardes
de risas y sonrisas a través de una cámara, sueños estúpidos pero gigantes que
crean los enamorados o los que creen que lo están.
Si, era un
"amor" a distancia, y no, esta vez el culpable no fue la distancia,
sino la vida quizás o el tiempo...
Seguramente si me lees sabrás que eres tú a quien me
refiero, y necesito que sepas que me fui poco a poco sin querer, enamorándome
de tu arte. Dios pueda perdonarte al incumplir su regla de "nada es
perfecto", al menos para mí, lo eras.
Amo la vida
en todo su esplendor, la amo en sus malos momentos, en sus días de lluvia, en
sus días de llorera interminable por haber recordado otra vida pasada que dejo
ir por culpa de... No sé, cosas de la vida supongo.
Esto que
estoy escribiendo no tiene ni pies ni cabeza, quizás esté imitando lo que
siento por ti. Estúpidas promesas de personas que se quieren: "jamás me
permitiré hacerte daño, no podría" ese daño ya estaba hecho antes de
cualquier promesa tonta. Algo que jamás debe haber entre enamorados son las
promesas, nunca acaban por cumplirse hagas lo que hagas, y el no cumplirlas va
desgastando a uno poco a poco.
Recuerdo la
primera vez que te vi por aquella pantalla... Mirada tierna, labios mordidos de
vergüenza y uñas mordidas por nervios era lo que más destacaba en ti.
Algo que me mata en este instante es no poder saber
cuál es tu olor, no poder quedarme una noche entera oliendo la chaqueta con tu
olor impregnado en ella que te hubiera puesto cuando hubieras tenido frío, no
poder saber si tus manos son suaves o ásperas, no poder sentir tu aliento en
mis labios justo antes de besarme, no poder acariciar tu pelo mientras duermes
y te susurro en silencio para no despertarte que te quiero, son tantas cosas...
Admito haber
pensado que tú eras la definitiva, fue conocerte y al momento saber que tú eras
esa chica con los pies en el suelo y mente en el cielo, sabias qué decirme y
cuando hacerlo aunque no se te diera bien consolar, sabias hacerme volar de una
manera que solo tú conoces, tus "te quiero" fueron uno de los más
sinceros que he oído, que he leído, que he sentido. Me querías, me quieres,
pero no de la manera en la que tú crees haber hecho.
Desde el
principio me prometí no enamorarme de ti pasara lo que pasara aunque fuera yo
la que te buscara, la que te encontró... Pero qué remedio, solo tienes que
decirle que no a un niño para que haga lo contrario, y así fue dentro de mí,
siempre seré una niña supongo, prometiéndose no volver a caer para no rasparse
las rodillas y sentir el escozor de la herida sangrar, pero a la vez me encanta
jugar arriesgadamente y volver siempre a casa, con la bronca de mi madre
asegurada por no haber tenido más cuidado... Yo soy la que le hecha la bronca a
mi corazón, pero que se le va a hacer, ya aprenderá...
Seguramente ni sepas que esto existe, que este amor
tan inimaginable que surgió de la nada exista solo por y para ti. En el fondo
no puedo sentirme mal porque no me quieras, no puedes amar la vida mientras te
quedas sentado viendo como esta pasa, no podía amarte, y esperar que tú también
lo hicieras mientras me quedaba sentada viendo como intentabas olvidar, ese
amor que tenemos todos y reconozco haber tenido yo, ese amor que te marca,
aquel que se mete en tu vida sin siquiera haber sabido que significaba y te
envuelve en un gran abrazo, al principio es muy bonito, es caliente y
reconfortante, luego poco a poco va apretando más, asfixiándote más...
No estoy para
nada enfadada contigo ni mucho menos, estoy enfadada conmigo, por no poder
haberte prestado mi hombro cuando lo necesitabas, por no poder haberte abrazado
para que te sintieras un poco mejor, por no poder de alguna manera, mostrarte
en todo su esplendor el amor que siento por ti... Da igual no te preocupes,
sigue con tu vida, te ayudaré en lo que haga falta, te haré reír cuando lo
necesites, y ,sobre todo, siempre estaré para ti.
Pero nunca
olvides que la vida nos debe esa noche en la que nos recorremos media ciudad
agarradas de la mano, persiguiendo una a la otra, esas sonrisas tumbadas en la
playa mientras las estrellas nos iluminan, esas caricias sinceras pero con
mucho amor cargado. La vida nos lo debe, nos lo debemos una a la otra. Y
largarme, una vez haya terminado toda esa noche, me iré, me iré muy lejos a
seguir cumpliendo mis sueños, y si la vida lo quiere, si conseguimos hacer que
la vida se haga fan de nuestro amor, volveremos a encajar nuestras manos,
volveremos a acariciarnos con los labios y sobre todo, volveremos a hacer que
la noche nos desee.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido esta entrada? ¡Coméntala!